Entrevista a Paola Irún*

Ana Mello. Paola, nos gustaría conocer como fue tu año 2020 y especialmente si hubo un espacio para la creación en el marco de tanto encierro.

P.I. Claro, yo personalmente pasé por varios procesos durante este 2020. Al principio fue una parálisis total, un no saber que hacer y un decirme a mí misma: “y bueno, hay que parar todo”, “no se puede hacer nada”, “qué vamos a hacer”. Y luego me entró otro bicho que era “tengo que hacer”, “tengo que hacer a como dé lugar”. Esto es algo muy personal, pero yo si no estoy armando algo, si no estoy haciendo algo me pongo peor y dentro de todo lo que siempre hago, que son dolores de cabeza, que siempre los hago remando, que siempre son contra la corriente, eso es lo que a mí me alimenta, y parece mentira, pero cuanto más complicado y problemático es, ahí yo me siento mejor.

 Y entonces, hablando de lo que yo hago con En borrador, tiene que ver con eso, es la creación a partir del caos, porque pienso que el caos está malentendido nomás. Hay una especie de miedo al caos porque parece desorden, pero en realidad ya comprobé y me encanta porque del caos salen cosas que realmente no saldrían si es que te ponés a pensar desde un orden o de una estructura previa o de una racionalización de lo que vas a hacer. Y dentro de eso había que hacer algo, y había varias cargas encima y una de las cargas más grandes era la escuela, la escuela de teatro que tengo con mamá (Margarita Irún), que apeligró.

A.M. Fue un año muy difícil seguro para La Escuela de Teatro.

P.I. Sí, muy difícil, apeligra porque en realidad es un espacio difícil de sostener normalmente y si sumamos la situación de pandemia empeoró. Y yo me tomé esa mochila bastante grande de ayudar a mi mamá para que no cierre, porque estaba a un paso a cerrarse, como le pasó a Agustín (Núñez), que en un momento tuvo que cerrar El Estudio. Y tenía que sostenerse de alguna manera, y no sólo la escuela como entidad educativa, formadora, sino la escuela en sí misma, físicamente, porque esa es una casa que se debe seguir manteniendo, pagar el alquiler, limpiar, no se puede dejarla abandonada. Y si perdemos la casa entonces puede ser peor, encontrar otra, empezar de cero.

A.M. Con lo difícil que es encontrar una casa en las mismas condiciones de espacios y adecuarla físicamente tiene demasiado proceso y costo.

P.I. Claro, encima nosotras invertimos en diciembre 2019 para cambiar toda la imagen de la escuela, cambiamos de logo, el nombre y adecuamos el lugar, pintamos y refaccionamos para arrancar con todo el 2020 y se nos vino abajo, con toda esa inversión que fue una pérdida. Entonces no se trataba solamente de sostener para que las clases continúen, sino también generar nuestros propios espacios. Ahí es donde quedamos con Jorge Báez de pasar el taller de dirección que habíamos planificado para hacerlo presencial en la escuela, al formato virtual y decidimos abrirlo a profesionales, en el comienzo el concepto era “Tu casa es un escenario”, que si bien antes, pre pandemia, ya teníamos la noción de que el escenario no solamente es una sala de teatro, que el escenario puede ser todo, la calle, una casa abandonada, un galpón, lo que cada uno quiere que sea, con la pandemia se sumó una cosa más, tu propia casa. En este cambio de paradigma, tu propio encierro es como tu propio escenario también y así arrancamos con ese concepto, lo llamamos «Taller de dirección online, tu casa es un escenario» y realmente empezó como ese salvavidas para seguir moviendo la escuela a pesar de las clases, mi mamá al mismo tiempo empezó sus clases de oratoria virtual, que también fue todo un proceso porque le costó mucho a ella manejarse sola ahí en su casa.

A.M. Las clases virtuales fueron todo un desafío, con un inicio difícil para todos de cambiar nuestra lógica de lo presencial, esa comunicación mediada es demasiado complicada para muchas clases.

P.I. Así es, se tiene que cambiar todo el enfoque, no solamente quienes dan la clase, sino también quienes reciben, es un ida y vuelta, un cambio de chip y bueno, mucha gente que yo conozco como que se negaba a esto, pero yo en realidad decidí amigarme con lo virtual porque es algo que no se va a ir tan rápido, tenemos que amigarnos y tratar de encontrar dentro las maneras de seguir creando, que es mi visión, que es lo que yo quiero hacer y es lo que traté de hacer todo el año. Y terminé trabajando más, terminé saturada de un montón de cosas en todos lados, que me hizo muy bien, porque eso ayuda a matar la ansiedad del aislamiento, y esa ansiedad como creadores que somos, de estar haciendo algo, de estar creando. Pero este taller fue algo muy loco, fue algo genial, porque empezó como eso, como un salvavidas, pero después se convirtió en un espacio sumamente interesante, sumamente rico que nos salvó a quienes estábamos dentro, se convirtió en una especie de familia, nosotros nos encontramos los sábados y era como la bocanada de aire de la semana.

A.M. Le escuché a Jorge Báez también muy sorprendido y orgulloso sería la palabra, de todo lo que se concretó en el marco de ese espacio de creación. 

P.I. Exacto, yo estoy realmente maravillada del nivel de trabajo, del nivel de búsqueda, que es lo que a mí me interesa, que no es hacer por hacer nomas, que requiere una investigación, requiere una experimentación, requiere de un adentrarse dentro de lo que vas a hacer, y llegó un momento en que la presencia de la cámara pasó a un segundo plano. Porque tenemos que seguir haciendo teatro, aunque tengamos una cámara, tenemos que seguir manteniendo el hecho de que estamos haciendo teatro, entonces, ¿cómo salvar la teatralidad dentro de la cámara, dentro de la pantalla? Quería que quienes estaban en el taller entendieran que no estamos haciendo cortos, no estamos haciendo peliculitas, estamos haciendo teatro filmado y estamos haciendo teatro a través de este medio, con estas herramientas, pero nunca tenemos que dejar de lado que nosotros hacemos teatro, tenemos que salvar la teatralidad, ¿y cómo lo hicimos? con varias consignas, pero una muy importante, que todo lo que se presente sea sin edición, sin manipulación de imagen, sin manipulación de locación, sino concebirlo y pensarlo como si fuera en vivo.

A.M. Es muy complejo porque ante la cámara se nos viene encima el mundo audiovisual, entonces queremos el tiempo, la imagen y la luz del audiovisual, nos cuesta mucho diferenciar.

P.I. Claro, cuesta muchísimo pero dentro de eso fue muy interesante esa búsqueda de cómo no ser tragados por el audiovisual y al mismo tiempo seguir creando teatralmente ante una cámara. Y el resultado y el camino que hizo el grupo fue realmente sorprendente, con un nivel altísimo, con materiales, me atrevo a decir, trabajados de una manera que generalmente no se trabaja. Ahora estamos viendo con Jorge el medio correcto para mostrar todo eso, con el marco que se merece. Ese taller en realidad tuvo tres periodos, tres grandes bloques digamos, el primero fue crear con lo que había a mano, crear desde la casa y ver la manera de darle una estructura dramatúrgica a cada material, ya sea de uno o tres minutos. Y ahí estamos hablando de conceptos dramatúrgicos como el arco del personaje, conflicto, desenlace, remate, el objetivo, lograr que cada uno encuentre su propio lenguaje, que es algo también super importante para nosotros. Porque dirigir algo, todo el mundo dirige, todo el mundo se pone el zapato de la dirección tarde o temprano, pero que un director o una directora encuentre su lenguaje, que encuentre su firma, que uno vea y diga, ese trabajo es de tal…encontrar el propio lenguaje es una de las cosas más difíciles, y no se logra en meses, o años, se logra en toda una vida de búsqueda. Y cuando se ven los materiales finales se ve el lenguaje de cada uno, de cada una y eso es maravilloso. Y retomando otra vez, te decía sobre los tres bloques, el primero era en la casa con lo que había y explorar el aislamiento. El segundo bloque ya fue con consignas más directas de esto que te estoy diciendo, por ejemplo, un material explorando solamente el conflicto, un material explorando el cambio de expectativa, un material explorando el remate, pero conteniendo todos los anteriores, y después el tercer bloque fue intervenir un texto preexistente, y decidimos usar Hamlet, de Shakespeare, porque yo creo que Shakespeare es una fuente inagotable de interpretaciones, de vueltas que le podés dar. Y Hamlet es una obra que te da la posibilidad de agarrarla desde donde quieras, porque tiene tantas aristas, tantos temas y subtemas mezclados, entonces tomamos como hacer Hamlet hoy y como es el Hamlet de cada uno, como resultado tenemos distintos tipos de Hamlet dentro del ojo personal de cada uno de ellos.

A.M. ¿Y podés comentar algo de ese intercambio con Kenia que hicieron?

P.I. Eso parte de un simposio de directores que se hace en Italia donde participé en forma presencial en dos ocasiones, la primera en el 2008 y la última en el 2019, este año también participé de manera virtual. Es un encuentro donde van directores profesionales de todo el mundo y conviven ahí por 15 días, donde cuatro o más directores muy renombrados, super mega star, como artistas en residencia imparten su manera de trabajar. Una de las cosas maravillosas de este espacio son los networking, contactos que vas construyendo, generando vínculos con gente de todas partes y uno de estos directores que yo conocí en el simposio del 2019 se llama Aroji Otieno, que es un director de Nairobi, Kenia, quien empezó una compañía de teatro en medio de la pandemia y empezó a hacer unos programas virtuales, el preguntó a todos los que participamos el año pasado si teníamos materiales de búsquedas de teatro actuales pero en formato virtuales, yo le dije que tenía muchísimo porque estaba haciendo este taller, entonces empezamos a mostrar los materiales del taller de dirección en esta compañía que se llama Bolt theatre y unas tertulias con los autores de los materiales que se mostraban en cada jornada, luego me propuso hacer una colaboración, un taller conjunto, y entonces ahí lo que hicimos fue seleccionar 6 participantes del taller de acá de Paraguay y 6 participantes de Kenia. Yo di una especie de master class de Creación, que en inglés se dice divising y que consiste en la creación de obras a partir de un punto de partida, crear un rompecabezas y una dramaturgia a partir de ahí con ciertas herramientas, así tipo En borrador. En esa master class fueron más mujeres y según me dijo Aroji yo fui muy inspiradora para las mujeres, porque en Kenia las mujeres no participan tanto y en esta participó solo un hombre. La idea fue unir un artista paraguayo y un artista keniano creando dos versiones a partir de la misma historia, una paraguaya y una keniana. Y fue también una bocanada de aire fresco, yo siempre digo que una de las bondades de esta pandemia, si es que las hay es que nos dimos cuenta de que en realidad podíamos hacer muchas cosas virtualmente, y podemos conectarnos. O sea, quien hubiera dicho que Paraguay se iba a conectar con Kenia para crear unos materiales y no solamente para crear juntos sino para darnos cuenta de las similitudes y diferencias culturales, sociales, políticas. Nuestras tertulias eran larguísimas porque también teníamos que traspasar la barrera del idioma, ya que hablan en inglés, y entonces era una traducción simultánea la que se tenía que hacer. El taller fue genial porque pudieron hacerlo gente que estaba fuera del país, como Pato Masera que está en Estados Unidos, Tessa Rivarola, que está en Islandia y Sara Serna que estaba en México. Imaginate, es maravilloso, hasta me da piel de gallina hablar porque realmente tiene que ver con eso que yo te digo, ante la parálisis, en vez de quedarnos en la cuestión negativa, en el aislamiento, en el apocalipsis en el cual estamos, qué maravilloso poder encontrar el lado positivo, porque escuché tanto también “estoy harto/a de las reuniones de zoom”, pero amigándote en realidad hay cosas positivas que se pueden hacer. Tengo todo grabado porque soy una enferma del documento, documento todo, cada zoom. Y te cuento que la colaboración con Kenia se dio dentro del marco de la explosión mundial del Black lives maters, y nosotros entramos también ahí en un territorio delicado, porque ellos estaban por supuesto impregnados de eso y me explicaban que no era lo mismo el afroamericano que el africano otra vez, porque las realidades son diferentes entre el negro afroamericano en EEUU, en Europa o en África, que nosotros acá no tenemos idea, vemos de afuera y compartimos las cosas pero no sabemos exactamente como es, y yo le explicaba que si vamos a hacer un paralelismo, nosotros vamos a hablar de los pueblos indígenas y de la discriminación, la invisibilidad y el olvido hacia nuestros pueblos originarios. Y compartíamos esas cosas más allá del trabajo en sí.

A.M. También estuviste en ese ciclo de charlas de mujeres de teatro, verdad, ¿Podés mencionar algo?

P.I. Sí, otra cosa que hice durante la pandemia fue ese espacio que impulsamos con Fátima Fernández “Mujeres de teatro”, nació de nuestras inquietudes personales con Fátima, porque en un momento vimos como una explosión de vivos y de conversaciones de zoom puestas en Facebook o en Youtube que nos parecía que se hablaba de cualquier cosa y entonces nosotras consideramos que hacía falta hacer un vivo donde nosotras hablemos a fondo de todo esto que estaba pasando y como somos mujeres pensamos que tenía que ser un espacio de mujeres. Empezamos y el primero fue internacional y fue el boom, tuvo muchísimas vistas, con una charla con mujeres de todo el mundo, ahí se unió a nosotras Guada Lobo, ella lo que hacía era traducir visualmente la charla. Y esa primera ilustración fue muy genial, era su traducción visual de la charla, de ahí quedó Guada también con nosotras. Y luego de la internacional nos volcamos a lo local, y fuimos agarrando temas que a nosotras nos parecían que podían funcionar. Así hicimos varios encuentros, uno muy especial fue el que hicimos con referentes, donde estuvieron María Elena Schero, Hedy González Frutos, Raquel Rojas, mi mamá (Margarita Irún) y Clotilde Cabral, tenía que haber estado también Graciela Pastor, yo insistí porque ella era una de las referentes que tenían que estar, pero ella no pudo en ese momento. Manejar a esas mujeres todas juntas no fue fácil, pero el encuentro fue tan entrañable, emocionante, fuerte, Todas las charlas están en Youtube, en la cuenta de Mujeres de Teatro.

A.M. Sabés que me encantó el trabajo que hiciste con tu mamá en el marco de Crear en libertad.

 P.I. Ese fue un trabajo que yo concebí para la cámara, de inicio luego ya era para la cámara y la mezcla de lenguaje audiovisual y no para un público presente. Todo el mundo me dice que lo haga presencial, para volverla presencial a La Otra Gaviota tendría que empezar de cero.

A.M. ¿Cómo fue ese proceso? Se habrán divertido y conflictuado mucho también.

P.I. Es la primera vez que trabajamos juntas en esos roles, ya habíamos trabajado juntas como actrices, pero nos dirigía otra persona. Pero en una obra donde yo dirijo, yo escribo y ella está…no fue fácil. Y aparte de todo esto, en el marco de la creación de la obra hablamos de cosas que en nuestra vida nunca hablamos directamente. Entonces todo eso hizo que sea difícil y satisfactorio también y nos acercó de una manera que no nos hubiéramos acercado así normalmente. Y como yo también digo en la obra, es mi forma…

A.M. ¿Y cuáles son tus perspectivas para el 2021?

PI. Y bueno, tengo esta gran noticia que con la obra “Nombre” entramos a Santiago a Mil, que como vos sabés muy bien, ese festival es muy difícil, y que nosotros desde Paraguay siempre estamos detrás y nunca conseguimos entrar porque es por invitación, por selección de un jurado y no por convocatoria, se hace con un sistema de curaduría que a mí me tocó de entre 3 a 6 meses de conversación. Ellos estuvieron investigando, a mí me contactó una de sus curadoras que es argentina, y después lidié con la gente de Chile y después recién se confirmó, pero eso es maravilloso. Primero porque “Nombre” es un proyecto que se quedó en el bolsillo. Trabajamos todo el 2019, pusimos todo en ese espacio, el Agujero de Visoka y no hablo solo de la creación sino a todo el dinero invertido. Estrenamos y se suspendió por la pandemia. Y me quedé con toda la deuda y con el alma toda atrofiada por no poder hacer temporada. Y en ese momento, en marzo, decíamos que íbamos a esperar unos meses y después iba a cambiar.

A.M. Sí, al principio pensamos que terminaba en mayo, después agosto y ahora estamos acá en diciembre. No podemos planificar suficientemente porque podemos estar encerrados en marzo nuevamente. 

P.I. Exacto. Entonces cuando a mí me contacta esta curadora Argentina, que me contacta como artista porque hicieron un segmento en el festival que se llama Mujeres creadoras latinoamericanas, me pregunta, ¿qué tenés? Respondí que tengo esta obra, que tengo que grabar, que voy a hacer un experimento porque voy a unir una dirección teatral a una dirección audiovisual que es el de Juanma López Moreira, y que estamos todavía conceptualizando como iba a ser. Y me dijo que igual envíe todo el material que tenía sobre la obra. Y la obra entró sin que ellos vean la obra terminada, no había ni registro, pero como te digo, yo soy una enferma del documento y grabo todos los ensayos, tengo material de todo el proceso creativo, y entonces de acuerdo con eso ellos seleccionan Nombre y es algo soñado por todos poder participar de Santiago a Mil. Nos vino la pandemia y no podemos ir, pero somos parte de la grilla del festival, con Marina Abramovic, Lola Arias, un montón de gente y nosotros y es la primera vez que Paraguay participa del Santiago a Mil con En borrador y es gigante para nuestra escena nacional que entre una obra paraguaya y que a partir de ahí seamos considerados en las próximas ediciones con este precedente. Es en enero del 2021 y estamos a full preparando el material y no es fácil, porque realmente hicimos un experimento y fue difícil la grabación y ahora la posproducción. Y Juanma hizo un trabajo genial. Lo hicimos, todo a crédito, con deuda, porque seguimos sin poder cobrar el fondo de apoyo del FONDEC que era para la grabación. Como yo le dije a la gente del FONDEC, todo el logo ya se fue a un festival internacional donde no solo nos lucimos nosotros, sino que se lucen ellos también y seguimos esperando que el compromiso se haga efectivo.

 

Paola Irún, actriz, directora y docente de teatro. Creadora de En Borrador, teatro en construcción.

Leave a Reply

Your email address will not be published.