Teatro Estudio Libre(TEL) – Un elenco comprometido con su tiempo

Teatro Estudio Libre(TEL) – Un elenco comprometido con su tiempo

TEATRO ESTUDIO LIBRE (TEL)

UN ELENCO COMPROMETIDO CON SU TIEMPO

Por Victoria Figueredo*

El elenco Teatro Estudio Libre fue creado por el actor y director teatral, Rudi Torga (1938 -2002), en la fonoplatea de Radio Cháritas el 1 julio de 1970 y se incorporó en la huella del Teatro Independiente que ya había conquistado su espacio en Paraguay. Se propuso, en primer lugar, la continuidad del trabajo escénico, la atención al teatro nacional y latinoamericano, con inquietudes renovadoras en el aspecto artístico y cuestionadoras en el aspecto político y social. “La opción por una acción escénica comprometida en la exploración de la condición humana y la realidad histórica del Paraguay y de la región, fue señalando al elenco, su repertorio y su trajinar por los escenarios de la capital y de las comunidades campesinas” diría años después su creador.

“Barranca Abajo”, de Florencio Sánchez, fue la obra elegida para ser montada ese mismo año y estrenada en el mes de octubre, en el Centro Cultural Paraguayo Americano. “El teatro tiene que reflejar al hombre de nuestra sociedad que, según Albert Camus, se debate en el divorcio entre la mente que desea y el mundo que nos desilusiona” podemos leer en un fragmento del afiche programa.  Integraron el elenco: Adrián Barboza, María Angélica Delgado, Vicki Franco, María Celia Frutos, María Clotilde Cabral, Silvio Beltrán, María Hedy González Frutos, José María Cañisa, Gerónimo Ramos, Francisco Recalde, Lorenzo Ramírez y Edgardo Morel. En las luces, Ñeco Rabito; maquillaje, Juan Ramón Benítez; bocetos de vestuario y escenografía, Herman Guggiari y dirección general de Rudi Torga.

Desde 1971, el elenco, se incorporó a la Misión de Amistad, institución ecuménica de promoción social donde desarrolló la mayor parte de su labor que incluía formación de actores, presentaciones teatrales, apoyo a la formación de elencos, publicaciones, organización de festivales (Festival Mandu´arä, Festival Nacional de Teatro Juvenil, Festival de Teatro Popular Latinoamericano), apoyo técnico y asesoramiento artístico a organizaciones culturales y comunitarias, entre otros.

Con una línea de trabajo definida, el elenco trabaja sin prisa pero sin pausa y monta sucesivamente: “Cantata Heroica a Pedro Juan Caballero”, de Ramiro Domínguez; “La maestra” y “La autopsia”, de Enrique Buenaventura; “El centroforward murió al amanecer”, de Agustín Cuzzani; “Encrucijada del Espíritu Santo”, de José María Rivarola Matto; “Hermano Francisco”, de Josefina Plá; “Morituri”, de Ovidio Benítez Pereira; “La agonía del héroe”, de Efraín Enriquez Gamón; “Mbokaya ha´eño”, de Néstor Romero Valdovinos; “En la diestra de Dios Padre”, de Enrique Buenaventura y la versión en guaraní de Rudi Torga, titulada “Ñandeyara resa’ŷi”.

El Teatro Estudio Libre, durante la década del 70 se caracterizó por los grandes montajes de autores paraguayos y latinoamericanos, con más de 20 actores (y hasta 50) en escena; en algunos casos con una escenografía y vestuario imponentes, y temporadas de un mes o más, en salas de Asunción. Hacia fines de la década incorpora el teatro en guaraní con el que logra una mayor comunicación con el público, especialmente de las comunidades populares, urbanas y rurales.

A partir del 80, si bien realiza temporadas en Asunción, el elenco se vuelve itinerante y hace presentaciones en comunidades que habitualmente no tienen acceso a las obras teatrales y que, en general, estaban ubicadas en zonas muy distantes de los centros urbanos. Para poder responder a un público diverso y a espacios diferentes (una calle, una plaza, un tinglado, la iglesia, entre otros) se dispone de un repertorio en castellano y/o guaraní, y se ensayan nuevas obras cuyos montajes se apoyan principalmente en la actuación. El elenco se traslada en una camioneta y lleva consigo, telones, equipos de luces y sonido, vestuario y utilería. Cuando llega al lugar, se define y se arma el espacio escénico, se presenta la obra y al finalizar la misma, se realiza un debate con todos los que asistieron a la función.

En esta nueva etapa se reponen “Mbokaya ha´eño” y “Ñandeyara resa’ŷi”; se estrenan y forman parte del repertorio itinerante, “El Loco” y “Puente sobre el barranco”, de Ovidio Benítez Pereira; “La llave”, de Humberto Constantini, “La Opinión” y “Los esclavos”, de Antonio Martínez Ballesteros; “Karu Pokã”, de Julio Correa; “Mba´eicha rupi”, de Juan Maidana; “Penerendape aju”, de Néstor Romero Valdovinos; y “Sasõ Pyambu”, de Rudi Torga, entre otras. También se realizan temporadas con “Una libra de carne”, de Agustín Cuzzani, “Los grillos sordos” y “La princesa Panchita”, de Jaime Silva; y “El caballero de las espuelas de oro”, de Alejandro Casona. Al retornar a Asunción después de una gira por el interior o al finalizar una temporada, el elenco se reúne con el director y se realiza una evaluación de lo realizado, con el objeto de rescatar los aspectos positivos y realizar los ajustes que se consideren necesarios. La crítica y la autocrítica es una parte importante del proceso.

A partir de 1992, Teatro Estudio Libre, inició una nueva etapa, siempre llevando a escena obras latinoamericanas y paraguayas de contenido y proyección popular entre las que destacamos a “Juan hachero”, de Herib Campos Cervera y “Proceso a Juana Azurduy”, de Andrés Lizarraga dos obras de profundo contenido social que sintetizan el compromiso de quienes luchan por una vida mejor, más justa y más humana.

Durante los 32 años de vida del elenco Teatro Estudio Libre, probablemente más de 200 personas, entre actores, técnicos y otros creativos contribuyeron a consolidar esta experiencia que requiere un trabajo de investigación para rescatar la mirada de quienes fueron protagonistas y encontraron una manera propia de hacer teatro en Paraguay.

Para finalizar, menciono a algunos de los actores y actrices que formaron parte de este elenco y cuyos nombres encontré en los programas o  conocí personalmente ya que tuve el placer de compartir con muchos de ellos el escenario: Juan Ramón Benítez, Nils Wiezzell,  María Inés Rodríguez, Herminia Aguilera, Lea Rodas, Chester Swann, Nery Martin, Ramphis Benítez, Hermes Giménez,  Carlos Franco, Aníbal Franco, Blas Alcaraz, Marta Aguadé, Fátima Aguadé, Arturo Pereira, Raúl Villalba, Nila López, Teresita Pesoa,  Erenia López, Emilio Barreto, Rogelia Zarza, Ñeco Rabito,  Alejo Pesoa, Antonio Ayala, Moncho Azuaga, Vicente Rodas,  Martín González, Crispín González, José Pellón, Asunción Ortiz, Gabriel De Felice, Tito Chamorro, Zulma Figueredo,  Mario Álvarez, Bernardino Rodríguez,  Graciela Martínez, Rosa Candia, Anita Recalde, Silvio Rodas, Patricia Reyna, Roberto Fernández, Lilian Sosa, Luz Saldívar, Wilfrido Acosta, Roger Bernalve, Carlos Cáceres,  Ark Zena, Maluli Vera, Miguel Gómez,  Alejandra Siquot, Beto Ayala, Olga Vallejos, Pedro Moliniers, Calolo Rodríguez, Derlis Esquivel, Silvania Granada, Jhonny Rojo, entre otros. Aportaron en el diseño de vestuario y escenografía Hermann Guggiari, Nils Wiezzell, Ricardo Migliorisi, Carlos Colombino, Oscar Rivas, Julio González, William Valverde. Acompañaron con su música, Alejandro Cubilla, Carlos Noguera, Chester Swann, Arnaldo Llorens, Grupo Juglares, Dúo Okaraygua, Resedá, Javier Aquino Maidana, Coco Gaona, entre otros. En las luces Ñeco Rabito, Guillermo Schaerer, Kuki Giménez. Una mención especial para Ñeco que este año cumplió 50 años como luminotécnico y que se inició en la profesión precisamente con el Teatro Estudio Libre, en aquella puesta de Barranca Abajo.

 

*Gestora cultural, actriz, docente, licenciada en filosofía.

Asunción 20.11.2020

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