Compañía teatral Roque Sánchez – Graciela Pastor, 63 años recorriendo el país.

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Compañía teatral Roque Sánchez – Graciela Pastor, 63 años recorriendo el país.
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Compañía teatral Roque Sánchez – Graciela Pastor, 63 años recorriendo el país.
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Compañía teatral Roque Sánchez – Graciela Pastor, 63 años recorriendo el país.

COMPAÑÍA TEATRAL ROQUE SÁNCHEZ-GRACIELA PASTOR, 63 años
recorriendo el país con un elenco de actores profesionales, con una cantidad de
entre 180 a 200 funciones anuales.

Encontré a Graciela Pastor espléndida y lucida a sus 86 años y dispuesta a compartir sus
recuerdos y algo de lo que ha construido en estos años, una larga carrera artista, una
familia numerosa de cinco hijos que han crecido entre ensayos, funciones y giras. Se
inicia la charla con Graciela Pastor, ante la atenta y orgullosa mirada de su hijo Alberto
Sánchez Pastor.

LaCorrea. ¿Cómo se da el encuentro con Roque Sánchez? ¿Cómo inician la
Compañía teatral?

Graciela Pastor. Con Roque nos encontramos a inicios de clase en la Escuela
Municipal de Teatro Roque Centurión Miranda, me piropeaba, pero yo no le hacía caso,
no le llevaba el apunte a nadie porque yo tenía muy claro, yo me fui a estudiar teatro,
después, con el tiempo nos encontramos, hablamos, nos fuimos de gira a Salta
(Argentina) y… allí nos casamos, pero después de un tiempo largo, a Salta fuimos
contratados para actuar, ya fuimos como compañía. Y allí nos casamos porque allá nos
ofrecieron trabajo en la radio. Justo el día en que llegamos ya vino el director de la
Radio a ofrecernos trabajo y al día siguiente yo ya era locutora de Radio Guemes de
Salta, yo estaba en la radio de día y a la noche hacíamos teatro, todos los días
trabajábamos, hasta que un día pedí permiso para venir al país, porque hacía mucho que
no venía, vine, nos quedamos unos quince días y me entusiasmé, quería volver, Roque
tampoco ya quería irse, así que volvimos al país.

LC. ¿Con qué obra iniciaron?

GP. Hicimos la obra “Tan chiquitita y quiere casarse” comedia de Alberto Novión, yo
era la chiquitita, estaba con taco bajo, toda desaliñada y con esa obra comenzamos,
después fuimos haciendo otras, teníamos muchos pedidos, recorrimos Salta de punta a
punta, por clubes y barrios, así que teníamos que ensayar nuevas obras, muchas obras
hicimos allá.

LC. ¿Cuántas obras aproximadamente han representado en estos 63 años?

GP. Y no sé, justamente la vez pasada estaba por contar cuantas obras, porque yo tengo
todas las obras que hicimos en carpeta, entonces quise contar, pero parece a propósito,
cuando me dispongo para ese trabajo golpean la puerta, viene alguien, me llaman por
teléfono y allí ya me pierdo otra vez y tengo que comenzar de nuevo, me interrumpen.
Pero tenemos muchísimas obras hechas.

LC. ¿Qué tipo de repertorio caracteriza a la Compañía?

GP. Nosotros hicimos comedias para hacer reír, dramas que hacen llorar, en fin, todo
tipo de obras, muchísimas obras.

LC. ¿Recordás algunas de las obras que fueron más exitosas?

GP. Recuerdo “Dios te bendiga mamá” de Julio Montes, “Al cielo vestida de novia”, de
Rogelio Silvero, “Mi suegra está loca, loca”, de Guillermo y Horacio Pelay, la mayoría
de las obras que hacíamos eran obras paraguayas, pero también teníamos obras de
autores extranjeros, pero hay obras que no sé por qué al terminar la temporada la
volvían a pedir y pedir, muchas obras gustaron, resulta que nosotros leemos y
seleccionamos bien las obras, leemos muchas antes de decidir.

LC. ¿Ustedes tienen o tuvieron un elenco estable?

GP. Sí, éramos un elenco estable, el mismo grupo que fue a Salta fue el que viajó a
Bolivia, a todos los lugares donde íbamos, Paraguay también conocemos de punta a
punta, ahora nomás que paramos porque esta cuarentena nos atajó. Antes de la
pandemia, inclusive ese día que se anunció la primera fase y se suspendieron todas las
actividades, nosotros estábamos en un local para una función, con el público presente, y
tuvimos que actuar, ya no pudimos suspender esa función.

LC. ¿Y en qué ciudades les parece que el público responde mejor?

GP. Por ejemplo, en Encarnación, cuando nos vamos casi no nos dejan salir de
Encarnación, así también Ciudad del Este, donde nos tenemos que quedar más o menos
un mes, yo suelo regresar para controlar mi casa y volver, porque es difícil ir y
quedarnos ya tanto tiempo.

LC. ¿Y cómo son las funciones cuando se van a esas ciudades, los fines de semana o
todos los días?

GP. Nosotros podemos ir un lunes y quedarmos toda la semana, todos los días
actuamos, alquilamos una pensión o un lugar grande porque somos entre 12 a 13
personas, nos quedamos ya, recorremos mucho nosotros, ninguna compañía salió tanto
de gira en Paraguay como salimos nosotros.

LC. ¿Van con un repertorio de dos o tres obras?

GP. Sí, llevamos varias y a veces improvisamos, hacemos obras cortitas, un montón de
cosas hacemos.

LC. ¿Y no confundís una obra con otra, no te falla la memoria?

GP. Me puede fallar la memoria, pero yo improviso tranquilamente, hay obras que hice
hace algún tiempo y ya no recuerdo bien los parlamentos, pero sí recuerdo el
argumento, entonces puedo improvisar, (ríe con picardía) a veces dice la gente “pero la
vez pasada yo he visto que vos hacías otra cosa, con otros parlamentos”, entonces les
digo: “Sí, hacía con otros parlamentos pero es la misma obra”. Y después de la función
viene la gente a saludar, a traer una postal, a sacarte una foto, eso es lo que tanto
quieren, sacarse una foto, así que también después de terminar la función dedicamos un
tiempo a la sesión de fotos con el público.

LC. ¿Y cómo es la estructura de gestión dentro de la Compañía? ¿Cómo se
distribuyen los roles?

GP. Nosotros somos los directores de la Compañía, antes éramos yo y mi marido Roque
Sánchez, después ya asumió mi hijo como director.
Alberto Sánchez. Graciela Pastor es como nuestro emblema, pero desde que murió mi
padre ya asumí la dirección de la Compañía y soy el responsable de hacer las
adaptaciones de las obras, pero siempre le hago consultas y ella me da una sugerencia
general.

LC. ¿Y la selección de las obras lo hacen juntos?

GP. Sí, lo hacemos juntos, y también actuamos, a veces, en una obra tengo poco
parlamento, pero en otras que hago de mamá tengo mucho parlamento, las mamás
siempre tienen mucho parlamento, desde que comienzan hasta que terminan las obras,
cuando hacíamos El avaro, de Moliere, yo hacía del Avaro y desde que se abría el telón
estaba en el escenario, me maquillaba y actuaba como un viejito, y a veces teníamos
varias funciones seguidas en un día, ¡Dios mío! con lo mucho que hablaba el Avaro,
entonces yo desaparecía de la escena, me escapaba y me metía adentro para tomar agua
aunque sea, porque me cansaba de tantas horas de actuación

LC. ¿El trabajo en familia que significó para ustedes?

GP. Trabajar en familia fue lo que siempre hicimos, estamos acostumbrados, siempre
trabajé con Roque y cuando trabajábamos con todos nuestros hijos, nosotros llevábamos
a nuestros hijos cuando íbamos de gira, en los ensayos y funciones, así que siempre
estaban con nosotros. Cinco hijos tengo, y una es monja, de la congregación de las
Carmelitas Descalzas. Yo casi tuve a mis hijos en el escenario, trabajé embarazada hasta
el último día, una vez, del escenario me fui a la maternidad, pero a mí no se me notaban
mucho los embarazos, nadie se daba cuenta de que yo estaba embarazada.

AS. Nosotros venimos ya de una familia de artistas, los hijos también actuamos, yo, mis
hermanos, mis hermanas son muy buenas actrices también por más que ahora se
dediquen a otra cosa, nosotros crecimos entre la casa y el escenario, somos tres
hermanos y dos hermanas. Mamá siempre nos llevaba por turno a uno o dos por gira, y
quedábamos dormidos encima de los telones, nos acostumbramos a esa vida.

GP. Y los que quedaban en casa se vestían con vestuarios que encontraban y se
maquillaban, se tiraban en la cama, hasta dormían caracterizados.

AS. Eso también nosotros inculcamos a nuestros hijos, yo a ninguno de mis hijos nunca
les obligué a ser artistas, sí les llevé siempre al teatro tanto a Marcelo cuando estaba con
su mamá María Luisa Garayo, como a Camilo, con Alicia Sánchez Noé, nunca les dije
que actúen, dejé que naturalmente se despierte en ellos las ganas de actuar y los dos me
salieron actores y a mi parecer son bastante buenos y sobre todo entregados, porque yo
siempre prefiero más que a un buen actor, al que tenga mística, que tenga entrega, que
tenga esto como su ideal de vida y sobre todo, que le tenga mucho respeto al teatro.

LC. Alberto, vos antes trabajabas de periodista, ¿Cómo fue que dejaste todo y
decidiste continuar con la Compañía?

AS. También fui periodista, 9 años de mi vida ejercí el periodismo, primero en el diario
Noticias donde estuve 6 años en el área de Arte y Cultura, luego estuve también 3 años
como coordinador de Cultura del diario La Nación, ya después de eso, cuando mi padre
Roque Sánchez enfermó, me pasó la posta y renuncié para dedicarme de lleno a la
Compañía.

LC. ¿Fue una decisión difícil?

AS. Fue difícil, pero más que nada para mí fue retomar mis raíces, desde chico estuve
en la compañía, a los 5 años yo ya era el que llevaba el farolito en la obra “Boli” de
Ezequiel González Alcina en el elenco estable municipal dirigido en ese entonces por
mi padre en el Teatro Municipal y a los 9 años hice mi debut oficial en teatro y en
radioteatro con la obra “Una carta para Lucía”, de Julio Montes, con la compañía Roque
Sánchez Graciela Pastor, con Osmar Britos y Carlos Mártins, iba a la radio a grabar los
capítulos y a la noche me iba a las funciones teatrales. En el radioteatro, como todavía
no leía bien tuve varias metidas de pata. A los 16 años entré a la Escuela Municipal de
Arte Dramático, egresé con 18 años como actor, fui mejor egresado de mi promoción y
un año después ingresé a la Facultad Filosofía UNA para estudiar periodismo. Al
principio yo hacía periodismo, hacía teatro y también empecé a hacer crítica hasta que
mi padre me dijo: “Vos no podés ser juez y parte, no puedes actuar y criticar a tus
compañeros”, entonces dije que yo me dedicaría completamente al periodismo un año o
dos y después volvería al teatro. Sin embargo, no volví hasta que mi padre enfermó y ya
en el hospital cuando estaba muy mal, -el falleció de cáncer -y estando solos nosotros
dos me dice que él se estaba yendo y que la compañía iba a terminar, de esto hace 23
años y yo le dije: “No papá, no va a terminar y si vos querés yo voy a seguir con tu
trabajo”. “No le dejes sola a tu madre”, me dice. Cumplía 40 ese año la compañía, y
conmigo va a seguir otros 40 años más, y mis hijos ya me hicieron la promesa de que
van a continuar, así que creo que va a continuar.

LC. Me parece muy interesante la apuesta de los últimos tiempos de la Compañía, de
convocar a directores de otros estilos inclusive, como Wal Mayans o Jorge Brítez de
Bochín Teatro Clown, por ejemplo.

GP. Nosotros siempre trabajamos con otros compañeros y así también cuando en otros
grupos faltaban actores, nos llamaban y entonces nosotros acudíamos a llenar los
espacios o cubrir los huecos que se producían en otros elencos u obras.

AS. La compañía Sánchez Pastor tiene como base abrirse a intercambiar, pero no es una
cuestión frecuente porque es una compañía profesional donde todo su elenco vive del
teatro, pero tiene como base integrarse de tanto en tanto. Este elenco estable que vive
del teatro tiene entre 180 a 200 actuaciones por año, de marzo a noviembre tiene
funciones aseguradas, solo que el resto del año tiene que hacer otra cosa para vivir.
Pero como ya mencioné, la Compañía siempre tuvo como objetivo integrarse, en años
anteriores se unió a Osmar Britos y Carlos Mártins, con Miriam Celeste, Oscar Casco,
Alejo Vargas, Rafael Rojas Doria, Ernesto Báez, Carlos Gómez, asimismo, con la
Compañía Nacional de Espectáculos Infantiles Mercedes Jané, con el español Ricardo
Turia, con el grupo ítalo argentino de Humberto del Mar y Alba Monterrey, el argentino
Elías Antar, entre otros, en los últimos años trabajamos con Wal Mayans, quien dirigió
tres obras en la Compañía, ponía su estilo adaptándose a nuestra compañía, yo escribía

las obras y el dirigía, dirigió la obra “Héroes de papel”, “Emiliano la huella del zorzal”,
sobre Emiliano R. Fernández y “Tomasita del Pombero”, sobre cuentos de Julio Correa.
Asimismo, Jorge Brítez, de Bochín Teatro Clown nos dirigió en la obra que todavía no
pudimos estrenar por la pandemia, “Con gracia y con sudor Sancho Panza gobernador”
y quedamos con hacer un espectáculo de Clown este año y lastimosamente este año nos
ganó (risas). El COVID-19 vino a cortar todos los proyectos y se perfila difícil el año,
sobre todo para nosotros que somos netamente teatreros, felizmente mi madre es
jubilada y tiene al menos ese respaldo económico, también varios actores del elenco
tienen otras actividades, pero yo me dedico netamente al teatro, mi esposa Alicia
trabaja en el Centro Municipal Oñondivemí y en este tiempo está asumiendo todo en la
casa. Lastimosamente no previmos esto y después de tres meses de receso nos metimos
en un gran gasto, empezamos con todo, por primera vez hicimos un vestuario completo,
escenografía nueva, elementos, afiches, realmente una inversión millonaria y por suerte
quedó un pequeño resto para remar, pero nos encuentra en una situación bastante
complicada.

LC. ¿Cómo ven el teatro en Paraguay, en estos últimos años?

AS. Yo estoy viendo que en estos últimos años el teatro está entrando en el espíritu de
nuestro pueblo, antes , ser artista era muy marginal, era sinónimo de bohemio, haragán,
borracho y eso fue cambiando, ahora cuando digo que soy actor de la Compañía
Sánchez Pastor, me atienden con deferencia, siento una admiración, creo se dio un
proceso de valoración de la profesión, la gente ya nos ve como profesionales, ahora los
actores de mi elenco pueden ir a cualquier institución bancaria a solicitar préstamos con
el certificado de trabajo de la Compañía Sánchez Pastor, es señal de que nos consideran
profesionales, nos respetan y eso es muy importante para los que vienen detrás de
nosotros. Y cuánto más elencos tengamos, mejor, no va a haber competencias, sino
mayor acostumbramiento del público, más habito de ver teatro, más trabajo para todos,
a nosotros en el interior ya están cansados de vernos.

LC. ¿Qué caracteriza el teatro paraguayo?

AS. El teatro paraguayo tiene un sello propio, un lenguaje propio, el teatro paraguayo
entra en el sentimiento de la gente, se da una mayor conexión con el público, no es
como la danza u otras artes, es el idioma, es la costumbre, las formas de presentar el
humor. En definitiva, el teatro nacional tiene características muy propias y es notable
que para el paraguayo el humor tiene que ser en guaraní, cuando es en castellano no
disfruta tanto, nosotros por eso toda la parte seria de la obra la hacemos en castellano
con actores serios, como decimos nosotros, en guaraní trabajan los actores
cómicos, las partes cómicas siempre son en guaraní y es lo que caracteriza al teatro
de la Compañía.

LC. ¿Qué futuro le ven al teatro paraguayo?

GP. Al salir de esto, de este encierro, creo que vamos a esmerarnos más, seguramente
vamos a estar mejor ubicados, vamos a avanzar, vamos a mejorar, el teatro nacional
tiene muchas posibilidades de seguir creciendo, está creciendo y va a volar alto.
AS. Así como dice mamá, el teatro paraguayo está con condiciones de volar muchísimo,
sobre todo el teatro popular que se conecta con el sentir del pueblo, la gente se siente

identificada y es como más cercano a la gente, el teatro va a tener mucha mayor
aceptación, estoy seguro que el teatro va a volverse la vedette de las artes.